
Al despertar ese día tan esperado solo tenía en mente una cosa... encontrarme contigo... sin importar que sucediera yo quería verte. Y tomé una decisión de la cual no me arrepiento pues no importaba lo que ocurriera yo necesitaba verte.
Al subir al taxi y llegar al hotel, reaccioné ¿Qué hago aquí?... Pero estaba ya en esta ciudad, no pude dar la vuelta y regresar...
A pesar de que no estabas, algo me detenía a esperarte... si fuera necesario toda una vida.
De pronto tocaste la puerta de la habitación apareciste... mi corazón palpitó como nunca, al llegar contigo y estrechar tu mano yo temblaba y no sabía que decir y solo me dediqué a observarte y sonreír...
En ese instante nos dijimos tantas cosas sin pronunciar palabra, solo bastó una mirada, una simple y sencilla mirada...
Mientras conversábamos yo te observaba... y aún en silencio me seguía preguntando ¿Qué hago aquí?... porque era tan estúpida de estar aquí... ¿Qué buscaba?... y no tardé mucho para darme cuenta una vez más que Tú no eras para mí….
Todo comenzó así... Con el pretexto de ir a esa ciudad para realizar mi trabajo.
Una cama, un tocador, unas flores, y una silla contenía aquella pequeña habitación...
Nos quedamos callados un instante...frente a frente Tú sentado en la silla y yo sentada en la cama... Mi corazón palpitaba tan fuerte que tenía miedo que lo escucharas...
Pero el silencio se esfumó cuando dijiste algo que desde que entré en aquella habitación yo también deseaba....
“Tengo ganas de abrazarte”. “De besarte” también me dijiste: “No estés asustada que no pasara nada….”pero luego nuestros labios se acercaron y nos besamos tan apasionadamente que no me di cuenta que eso podía ser el inicio de algo que podía llegar a otra cosa.
En otro momento me hubiese quedado callada y no hubiera ocurrido nada... pero algo dentro de mí me decía que no debería ser tan callada y temerosa... tomé valor y te pregunté: ¿Por qué querías hacerlo?, solo respondiste que era algo que deseabas...y que confiara en Ti…esa palabra me quedo en la mente y decidí confiar en tus palabras.
Al decirme eso era obvio que me estabas pidiendo permiso para hacerlo. Yo tenía que decidir si aguantarme para no hacerme daño y decir que no o decir que si y terminar de destrozar mi corazón...y tenía que tomar una decisión rápido...
Así que me acerqué a Ti, te miré, al darme cuenta que ya estábamos en la cama y me deseabas tanto como yo te deseaba, me escurrí entre las sabanas un instante, mi corazón no dejaba de palpitar y no dejaba de temblar todo mi cuerpo… luego abrí mis brazos y te abracé... nuestro encuentro fue tan emotivo que aún siento tu respiración y tu corazón junto al mío... creo que en ese momento suspiré ... mi cuerpo temblaba y sentía que el tuyo también, fue tan maravilloso ese momento no dejaba de sentir pena porque ya mi cuerpo no era el de una quinceañera pero me sentí tan deseada me hiciste sentir la mujer más feliz del mundo en esos instante a pesar de saber perfectamente que lo nuestro nunca podría ser... y de nuevo cuando menos lo pensé Tú tenías tus manos entre las mías y mi frente unida a la tuya...
Un montón de sentimientos pasaron en ese instante... amor, alegría, tristeza, rabia, dolor, y sentimientos de culpabilidad…. me dijiste que iba a continuar y me preguntaste que si yo quería seguir... lo único que pude decirte fue que mi cabeza me decía una cosa y mi corazón sentía otra y que si continuabas yo tampoco me detendría... pasaron solo unos segundos antes de que tus manos acariciaran mi rostro y lo tomaran para poner tus labios con los míos...
Me hiciste sentir especial, respetaste mi intimidad apagaste la luz porque te diste cuenta que mi cuerpo temblada sin cesar y que tenia pena de estar completamente desnuda antes tus ojos…
Fue algo maravilloso... aún siento ese beso...un beso que soñé y anhelé tantas veces... Ese era nuestro momento, un momento que quedaría guardado en mi corazón y en mi memoria para siempre...
Nos alejamos y nos miramos... tu rostro denotaba tristeza y tus ojos reflejaban cariño y mucho dolor. Y mientras mis manos seguían unidas a las tuyas, me hiciste prometer que guardaría ese momento para siempre, ya que nuestra historia estaba escrita y por desgracia tenía un final...
Los dos sabíamos perfectamente como acabaría nuestra historia y era triste... pues era cierto nuestro amor se estaba escribiendo pero ya tenía un final y no precisamente el más hermoso y bello... sino uno trágico y lleno de dolor... era preciso disfrutar aquel instante como si fuera el último de nuestras vidas y volviste a abrazarme con muchas fuerzas como si quisieses morirte conmigo...
Aun no sé cuánto duramos así, pero hubiese querido estar así toda la vida...
Pronto llegó la hora de despedirnos y yo de dejarte ir......yo no sé si era el final de ese día o el comienzo de otro...
Nos prometimos volvernos a ver a vivir esos momentos que tanto deseamos…ya casi se acerca la hora de cumplir nuestra promesa que nos hicimos en nuestro encuentro de amor…
Tengo la incertidumbre si será el segundo encuentro o el último encuentro porque ambos sabemos que esto es un amor imposible……
Lo único que sé es que si ese día aquel tome la decisión de enfrentar este sentimiento sé que llegara un día en donde debemos tomar una decisión de cerrar este capítulo de nuestras vidas y que con el tiempo solo será un bello recuerdo y nuestro gran secreto lo guardaremos celosamente hasta el final de nuestros días.
Solo puedo resumir que lo que sentí contigo es la palabra NAMASTE (Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno)
Florencia.
Mi querida Florencia, que hermoso relato, se siente la pasion pero tambien la tristeza que viviste en ese isntante.
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