
Tengo ochocientos setenta y tres mil defectos, y tengo sólo virtudes escondidas entre palabras.
A veces me siento escondida en un pozo sin salida, a veces me siento en el cielo.
Me resguardo en palabras que supuestamente describen mi vida, mi pasado, mi presente y quizás mi futuro...
Me cubro con buenas ilusiones, e interpreto lo que mi mente dicta, Pero no lo que mi corazón dice...
He cometido miles de errores, de los cuáles algunos pude empezar a "repararlos". Y otros no tienen porqué ser removidos. A veces nuestros escritos y nuestras palabras no convencen ni poseen la fuerza atractiva porque no sale del corazón.
Lo que solamente sale de la mente y de los labios no suele llegar al corazón.
Llega al corazón lo que sale del corazón.
Una idea, un pensamiento meditado, profundizado en el convencimiento interior suele poseer un atractivo irresistible incluyendo el apasionamiento hasta los huesos.
Las palabras sentidas y sinceras que salen del corazón suelen llegar siempre al corazón de los otros.
Es una regla que no suele fallar nunca. Uno convence en la medida que uno está convencido.
Llegas al corazón de los demás si arrancas del tuyo propio y eso es lo que hago con cada uno de ustedes………arranco mi corazón para dárselo a ustedes y cuando esto sucede soy totalmente vulnerable y es por ello que pueden sentir de mi lo bueno y lo malo, y si alguno ha sentido lo bueno de mi me sentiré feliz porque puede dar por hecho que me conoce mucho y si alguno ha sentido lo malo de mi desde lo más profundo de mi corazón le pido disculpas finalmente le he entregado mi corazón es inevitable y tengo justificación.
SHIRLEY MELO
